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Caso Medellín De la ciudad MÁS violenta del mundo a la más segura

Actualizado el 16 d enero dl 2014

 Caso Medellín  De la ciudad MÁS violenta del mundo a la más segura

La seguridad ciudadana es una de las cuestiones que más afectan el bienestar de los latinoamericanos. Las problemáticas de convivencia y seguridad ciudadana son un tema fundamental en las agendas de los gobiernos locales de América Latina, desplazando inclusive de los primeros lugares, asuntos como la pobreza y el desempleo. El propósito del siguiente Caso AVE es analizar y evaluar las políticas en materia de seguridad ciudadana que aplicó la ciudad de Medellín a partir de 1990, con el objetivo de extraer lecciones para los gobiernos locales venezolanos.

Hasta mediados de la década de los ochenta, Venezuela se encontraba entre los países más seguros de América Latina. Sin embargo, a partir de 1989 la tasa de homicidios y el delito violento, en general, tomaron un curso ascendente que continúa hasta el presente. El deterioro de la seguridad ciudadana venezolana se aceleró: el robo violento de vehículos afloró a partir de 1993; la cantidad de secuestros en 2003 sextuplicó la de 1999; y la de homicidios se triplicó en los últimos 10 años. Caracas es definitivamente la ciudad más violenta del país, con una tasa de homicidios de 130 por cada 100 mil habitantes.

Hay ciudades en América Latina que en las dos últimas décadas han logrado combatir efectivamente la violencia. Una de ellas es Medellín, donde a través de la aplicación de políticas nacionales y locales eficientes se ha logrado disminuir sustancialmente los índices de delito violento. La ciudad alcanzó resultados favorables gracias a factores de diversa índole: la puesta en marcha de políticas de seguridad desde enfoques amplios e integrales en el ámbito local, las políticas nacionales de seguridad y las tendencias nacionales en la reducción de los índices de violencia.

A comienzos de la década de los noventa Medellín era catalogada como “la ciudad más violenta del mundo”, cuna de uno de los carteles de tráfico de droga más complejos y poderosos. 15 años después, Medellín pasa a ser una ciudad modelo de convivencia y seguridad ciudadana. Cabe preguntarse: ¿cómo logró esta ciudad colombiana convertirse en esto? ¿Qué podemos aprender los venezolanos de esta experiencia?

 

POLÍTICAS DETERMINANTES DEL ÉXITO EN LA LUCHA CONTRA LA INSEGURIDAD EN MEDELLÍN

 

1. Estrecha colaboración entre el gobierno nacional y el gobierno local

El gobierno nacional y la Alcaldía de Medellín le dieron gran importancia a instancias de colaboración entre los distintos niveles de gobierno, con miras a atender el problema de inseguridad en la ciudad. Estas instancias de concertación y aprendizaje, como la Consejería Presidencial para Medellín, el Consejo Metropolitano de Seguridad, la Policía Nacional-Metropolitana y el Programa Departamentos y Municipios Seguros, potenciaron las políticas de seguridad de Medellín. Se crearon espacios conjuntos para el diálogo, el análisis y la discusión, lo cual resultó en una comprensión más profunda del problema y en consecuencia, en una mejor formulación de políticas públicas. También hubo una alineación entre las políticas nacionales y locales de seguridad que favoreció la ejecución de operativos conjuntos y la potenciación de recursos financieros y no financieros en materia de seguridad ciudadana.

 2. Estrategia centrada en la recuperación del monopolio de la fuerza

En la década de los noventa, el Estado colombiano intentó reducir los niveles de violencia en la ciudad de Medellín a través dos estrategias: la mediación entre bandas y grupos armados y la autogestión ciudadana del conflicto. Si bien ello tuvo como resultado una reducción importante de la tasa de homicidios en la ciudad, el resultado fue menos que satisfactorio: en 1998 Medellín seguía siendo una de las ciudades más peligrosas del mundo. Fue sólo cuando el Estado colombiano asumió, a partir de 2002, la estrategia de recuperar el monopolio de la fuerza que la violencia se redujo de manera significativa. Dicha política tuvo dos componentes principales: el primero consistió en una serie de operaciones militares para “recuperar” las comunas donde se concentraba la confrontación entre bandas; y el segundo fue el programa de desarme, desmovilización y reinserción de grupos armados.

 3. Modernización y transformación de los organismos de seguridad y justicia

Desde comienzos de la década de los noventa la Alcaldía de Medellín destinó una recurrente inversión a los cuerpos de seguridad y justicia para atender el problema de seguridad en la ciudad. Estos dineros se concentraron en cinco grandes ámbitos: formación y contratación periódica de nuevos efectivos policiales, siguiendo un estricto proceso de reclutamiento y selección; inversión en tecnologías para el desarrollo de un sistema satelital de vigilancia por video y la configuración de una red epidemiológica contra la violencia; dotación de estaciones y subestaciones de policía con el fin de tener presencia permanente en aquellas zonas de la ciudad antes ocupadas por grupos armados; adquisición de nuevo armamento y unidades de transporte; e inversión en propiciar una relación de confianza y apoyo comunidad-policía mediante la cual la ciudadanía pasó a jugar el papel evaluador y contralor de la Policía Metropolitana e incluso de la Policía Militar.

 4. Conquista y dignificación de espacios públicos para la ciudadanía

Una política que acompañó a las anteriores fue la conquista y recuperación de zonas de la ciudad previamente ocupadas por grupos armados y la dignificación de espacios públicos para el disfrute de la ciudadanía, sobre todo en los sectores populares. Dicha estrategia buscaba no sólo mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, sino también erradicar el hampa y la actividad ilegal mediante una masiva presencia ciudadana en hermosos espacios públicos. Para ello la Alcaldía de Medellín creó los Proyectos Urbanos Integrales como “instrumentos de intervención urbana.” Los frutos de dichos proyectos incluyen la construcción de edificaciones y espacios de disfrute social en los sectores populares, tales como bibliotecas, universidades, comedores y restaurantes, centros ambulatorios, bulevares y paseos urbanos, centros comerciales, teatros, polideportivos y parques verdes, entre otros.

 

RETOS POR ASUMIR EN LA LUCHA CONTRA LA INSEGURIDAD EN MEDELLÍN

Los avances que Medellín ha hecho en materia de seguridad ciudadana en los últimos años son innegables. Sin embargo, en 2008 se observó un retroceso con respecto al año anterior. Esto se evidenció por el incremento en algunas modalidades de violencia, por ejemplo, en la tasa de homicidios de 2008 se registró un incremento de más de 10 puntos. Las principales causas de este estancamiento radican en que, a pesar de los esfuerzos realizados en materia de políticas públicas contra la inseguridad, Medellín no ha logrado resolver problemas críticos de fondo: la exclusión socio-productiva de sus jóvenes y la socialización de estos en bandas y combos delictivos, que ha causado un aumento en los niveles de criminalidad; y la ineficacia del sistema de justicia, que se ha convertido en una suerte de incentivo para delinquir, lo cual contribuye a la impunidad, y aumenta el comportamiento violento de los ciudadanos.

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